LES IMMORTELS

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Le billet

La lluvia negra de Moscú: un regalo del cielo para los meteorólogos

Mientras los drones ucranianos bombardean refinerías rusas, Moscú descubre una nueva forma de precipitación. Los ciudadanos se quejan, pero acaso no es el progreso inevitable.

La lluvia negra es, al fin, lluvia con carácter.

Hace falta cierta elegancia para que una ciudad se queje de recibir lluvia del cielo. Moscú acaba de lograrlo. Según los reportes de esta semana, tras el ataque masivo de drones a refinerías de petróleo, los residentes han experimentado lo que describen como «lluvia negra». Ahora bien, ¿no es esto simplemente progreso industrial visto desde otra óptica? Nuestros abuelos se conformaban con lluvia común y gris; Moscú, ciudad moderna, ha accedido a recibir precipitaciones con matices más ricos, más complejos. Lluvia negra es, al fin, lluvia con carácter.

Claro está que los moscovitas, con ese pesimismo eslavo que los caracteriza, prefieren ver el lado negativo. Manchas en la ropa, residuos pegajosos, aire irrespirable: siempre los mismo quejas de gente acostumbrada a lujos. Pero pensemos en los meteorólogos. ¡Por fin tienen datos nuevos! Durante años han estudiado precipitaciones azules, grises, amarillas; la lluvia negra era el Santo Grial. Pútín debería felicitarse: mientras promete victoria, consigue regalos científicos inesperados. Aunque, a juzgar por sus palabras, ignora completamente que la lluvia negra de Moscú es exactamente lo que significa perder una guerra sin admitirlo.

Así que tranquilos, moscovitas. No es contaminación: es innovación meteorológica.

Lire tout le numéro du 2026-06-18 — Les Immortels